Vaya, cómo rompo las promesas... en fin, todo comienzo es duro pero espero adaptarme a la vida de un blog y no escribir una entrada cada millón de años...
Leo muchos blogs muy buenos y sospecho que no estaré a la altura, pero me apetece contar mi historia, al menos dejarla plasmada.
Por estas fechas hará un año y 5 meses, una extraña pareja se conocía, él era todo cabeza y largo pelo ondulado, a ella se la llamaba gordita, por aquello de ser la más grande, y juntos emprendieron un nuevo viaje llamado vida. 9 meses después, cierto día de mayo nacia O.
Es difícil resumir como fue todo, espero no extenderme demasiado pero las emociones afloran y no me apetece dejarme nada.
Nuestro parto comenzó un sábado tarde, tras dos días paseando ya que al estar pasada de fecha querían inducirme el miércoles. Yo deseaba un parto natural así que sólo pensar en inducción me echaba atrás con que puse en práctica todos los posibles consejos, sexo, caminar, comer picante... creo que finalmente lo que me ayudó fue andar, así que después del viernes bajar a un río y el sábado hacer senderismo por una montaña, el proceso de conocer a nuestro bebe comenzaba.
La noche del sábado estuvo llena de contracciones llevaderas, me despertaba-me dormía pero iba bien.
El domingo día de la madre, ya resultaban mas molestas y la noche que pasé fue bastante mala, con visitas de madrugada al hospital, un monitor estropeado que no registraba mis contracciones, y tanto dolor para sólo 1cm de dilatación, vuelta a casa a las 5 a.m, contracciones continúas pero yo quería aguantar el máximo posible en casa ya que era la segunda vez que me mandaban de vuelta.
Alrededor de las 12,30 del lunes, en alguna contracción fuerte noté algo de líquido y pensé que era pis pero sobre la una y media lo volví a notar y esta vez en más cantidad, había roto aguas, fui al w.c y estaban sucias, tenía todo listo por el viaje de la madrugada así que, corriendo me vestí y fuimos al hospital.
En el hospital lo de siempre: protocolo, monitor, ingreso, tacto y eco, al menos algo avanzaba, ¡estaba de 2-3 cm!
Efectivamente, las aguas eran sucias color café con leche, mi sueño de parto natural se desvanecía, monitor, tumbada en la cama, oxitocina para agilizar, realmente mi gran sueño era ver a mi bebé sana y feliz, yo pasé a segundo plano y pedí la epidural, no quería que llegado el momento hubiese sufrimiento fetal y me tuviesen que sedar para hacerme una cesárea, cosas que piensa una...
En el monitor todo aparecía bien así que esperamos hasta los 6-7 cm para poner la anestesia, mientras, yo botaba en una pelota de pilates, ahora rememoro el momento y podría haber soportado más tiempo pero tuve miedo, por suerte todo fue bien y O era muy fuerte así que más o menos una hora después estaba en completa, A vió coronar y nos fuimos al paritorio, allí al principio no le dejaron pasar y como yo era la única que estaba de parto tenía 6 matronas, 3 ginecólogas y 2 pediatras en la sala, impresiona ver tanto personal sanitario junto y escuchar como hablan entre ellas.
Me pusieron un tubito en la nariz con oxígeno, una matrona enooorme se puso sobre mi barriga y esperó, como yo notaba las contracciones, la dosis de epi fue bajita y sentía mucho, cuando me tocó empujar la matrona me realizó la maniobra de kristeller, sentí una impotencia tremenda, no podía respirar y salió un grito desde lo más profundo de mi, una ginecóloga jóven dijo, le ponemos un poco la ventosa, gracias a que había otra matrona con más experiencia mi pareja pudo disfrutar de ver como nacía nuestra pequeña, ya que dijo que, para qué iban a utilizar la ventosa con lo bien que estaba empujando, que esperara un poco... otra contracción, de nuevo la maniobra pero esta vez más sutil, me hacen la episiotomía y oigo alguien llamando al papi, entró y ya me dejaron hacer a mi, y...
¡empuja que sale la cabeza!
Muy bien, muy bien ¡un poco más que sale ya el hombro! (¿¿El hombro?? ¿Ya? Aquí me están tomando el pelo...)
¡Sigue sigue!
Ahí estaba... mi garbancito, mi pescadito, mi ranita, toda amarilla llena de caca, la vi de pasada porque directamente se la llevaron para aspirarla, no la veía ni oía, de nuevo tuve miedo, quería cogerla, hacer piel con piel ¡todos esos rollos que había leído!
Tras 20 larguísimos minutos me la daban y me enamoraba como nunca antes había pensado, le tocaba sus piernas y su perfecta espalda que acariciaba hacía unos instantes a través de mi barriga, era feliz.
O nació el 6 de mayo de 2013 a las 20:20, peso 3,380k y midió 50 cm.
Hoy cumple 5 meses y sigo siendo feliz.